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Lunes. El sol machaca los contrastes con especial crueldad, en un cielo casi virginal, apenas raspado por los desperdicios gaseosos del puente aéreo. Las gentes marchan cansinas desde el punto A, hacia el punto B. Las vallas publicitarias, ignoradas, muestran rostros felices. De cuando en cuando, una sirena que sugiere dolor y violencia destaca sobre el rumor del trabajo, los motores y los claxon. A veces, una chica guapa, un mendigo. La camarera del bar parlotea en algo que parece ruso con una compatriota espontánea. Mi cerveza se ha acabado. 06/06/2004 18:39
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