Hoy el sol teñía de gris las calles. La hamburguesa entraba por inercia en un estómago reducido a su mínima expresión. Me cuesta concentrarme... que narices, ni siquiera lo consigo. De un tiempo a esta parte sólo veo scooters y superhéroes. Yo, desde mi atascado coche, digiero la comida basura y espero paciente. No hay más cojones. Tiempo. Es solo tiempo.
Desde su péndulo te lanza a la nada y tus entrañas se esparcen en mil estrellas, rojas, azules, violetas... pero lo que aún no a conseguido el maldito kronos es que cada una de esas estrellas no siga recordando.